jueves, 25 de julio de 2013

La hecatombe

Los colombianos siempre nos hemos preciado de muchas cosas que consideramos verdades axiomáticas hasta que alguien o algo nos aterriza. Por ejemplo, pensábamos que el nuestro es era el segundo himno nacional más hermoso del mundo después del francés hasta que una revista inglesa en el 2012 nos lo puso entre los peores. También nos sentíamos campeones del mundial de fútbol del 2004 y fuimos los primeros eliminados del torneo. Y como los anteriores ejemplos, tenemos una colección de antología.

Sin embargo, de algo que nos enorgullecemos sin dudar es de tener una de las democracias más sólidas de continente y que a pesar de sus incontables defectos, solamente ha sido interrumpida por una dictadura corta en más de cien años. Lo anterior demuestra nuestro amor por las libertades individuales y por deseo de vivir en un país regido por un estado de derecho que las garantiza.

Aunque he sido uno de esos ciudadanos nacidos en los años 70 a quien poco le ha importado la política y siempre ha desdeñado a los políticos, percibo que la Colombia que hoy conocemos está gravemente amenazada por un presidente  sin oficio y malediciente que la lleva hacia una hecatombe segura y me siento obligado a luchar por la patria que recibí de mis padres y que debo entregar mejorada a mis hijos.

Espero compartir con quien desee mi próximos escritos.